• 23. Por tus colores

    Porque tu luz hace juego con la vida y tus ojos llegan a reírse de ese lugar al que los míos no llegan. Porque aprendo de tus contrastes y ahora me miro más (y más bonito) al espejo, aunque no termine de entenderme. Porque me encanta descubrir de qué color brillarás ese día.

    Y porque todos los pigmentos siempre tienen algo de ti.

    Y porque…
    Kambaba.


  • 22. Por tu atención telefónica

    Porque cuando descuelgas, aparece una sonrisa telefónicamente fingida que ya quisieran tantísimas sonrisas reales. Porque siempre pienso en la suerte de quien está al otro lado. Porque dan ganas de volver a ser teleoperador solo para poder escucharte un poco.

    Y porque, sin valorarlo, entregas durante unos minutos el regalo de tu voz.

    Esa voz…


  • 21. Por tus gomillas

    Porque no saben que nacieron para sujetar un fragmento pequeño de tu enorme universo. Porque improvisan figuras en tu pelo para enredarse sobre sí mismo y que siempre aparezca una nueva forma de lo bello. Porque permiten, calor mediante, un alivio para tu cuello.

    Y porque ignoran lo mucho que valen para lo poco que cuestan. Y la suerte que tienen.

    Y porque no comprenden lo necesarias que resultan para los afortunados en vivirte.


  • 20. Por tu «maldad»

    Porque eres rápida para ser cruel y cruel para ser rápida. Porque siempre tienes un comentario ingenioso a la vuelta de la mente y una lengua atrevida que se atreve, en el entorno adecuado, a lanzarlo.

    Y porque, por mucho que me joda (que es nada)… siempre es divertido.

    Porque siempre lo haces divertido.


  • 19. Por tus victorias

    Porque me gusta verte celebrar cuando algo te sale bien y se te sube a la cabeza. Por ese bailecito que haces mientras dices «sa, sa» y mueves tus manitas mientras tocas los palillos.

    Porque eres competitiva de una manera tan graciosamente cruel que no puedo evitar disfrutar tanto que acabo perdiéndome cuando me ganas.

    Y por esa otra Victoria que… ufff…


  • 18. Por tu vocabulario

    Porque me encanta escuchar todas esas cosas que haces «viva» y para que todo quede tan «diiiivino» que solo puedo exclamar «¿¡Quééééé!?»

    Porque me estudiaré el diccionario Marita-Castellano para entender que un «pelón» no tiene pelos y que «Petunia» (la Petussy) ya nunca más será una flor.

    Y todas las que me dejo y recuerdo siempre. Y siempre sonrío.

    ¡Ah! Y este es solo tu idioma… ya hablaremos del compartido que, como sabes: es un «escándalo».

    «¿¡Quééééé!?»


  • 17. Por tu sensibilidad

    Porque vivo en un espejo en el que me emociono con pensarte pero sé que tú, la mayoría de los días, también surfeas al borde de la lágrima. Y no importa lo «increíble» que sea la película que al final, un pequeño tomate, te deja jorobada en Notre Dame.

    Porque tienes un precioso corazón de jerbo que solo quiero ver florecer y reír.

    Y porque el mundo es más bonito cuando pasa baja el tamiz de lo que eres. De ti. Nada más. Nada menos.


  • 16. Por tus canciones

    Porque siempre me llegan como trocitos del puzle de lo que has cantado, bailado y vivido. Porque son parte de ti; de alguno de tus tús. Porque cierro los ojos y te escucho a través de ellas. Porque aprendo y te aprendo. Porque me emociona que las compartas conmigo.

    Porque sé que las lloras mucho. Porque me encanta llorarlas yo.

    Porque siempre suenan a ti.


  • 15. Por tu hoyuelo

    Porque te dibujaron un precioso y breve paréntesis en la cara con la absurda intención de dar explicación a la inexplicable boca vecina. Como si alguien necesitase aclarar lo especial de aquel lugar.

    Como si hiciera falta.

    Como si no lo vieran todos.


  • 14. Por tu letra

    Por esa forma en la que te dedicas a redondear las palabras para que todo quede como debe. Y luego, sobre el papel, puede que quizá toque invertir el sentido del bolígrafo para borrar lo que no fue tan perfecto como tú pensaste.

    Y porque tiene algo de hipnótico verte pensar con un bolígrafo en la mano.

    Y porque me encanta entrar en una clase compartida y que todavía queden miguitas de ti en la pizarra.

    4?