Porque eres rápida para ser cruel y cruel para ser rápida. Porque siempre tienes un comentario ingenioso a la vuelta de la mente y una lengua atrevida que se atreve, en el entorno adecuado, a lanzarlo.
Y porque, por mucho que me joda (que es nada)… siempre es divertido.
Porque siempre lo haces divertido.