Por la ironía de que no te guste un tema que camina atado a tu piel. Porque podrías calcular el área de tus triángulos y convertirlos en nuevas fórmulas de hallar la belleza. Porque visto así, las matemáticas tienen por fin sentido para mí.
Porque me sé el alzado de tu frente… y mejor no hablar de tu perfil.
Y porque buscar formas entre lunares se parece a imaginar constelaciones sobre el universo que eres.