37. Por tu zapatos

Porque tienen la fortuna de ser esas dos piezas de tela que comienzan a disfrazarte de terrenal. Porque siempre me crea curiosidad saber qué vestirán tus griegos pies. Porque el suelo los mira celoso, acusándolos de ser la frontera culpable entre tú y él.

Porque a veces se doblan y nos llenan de risas.

Y porque, como ocurre con tus pies, son felices en la ignorancia de desconocer el valor de lo que transportan.