Porque no tienen una vida fácil: intentar mejorar lo inmejorable. Porque te mueves entre ellos divertida, con pequeños comentarios y sonidos que sirven de preludio de una bonita danza que acaba con el dorso de tu mano dibujado de purpurina, color y mi imaginación.
Porque existen para hacerte feliz, aún sin hacerte falta.
Porque en eso, me gusta pensar que soy un poco como ellos.