Porque la felicidad tiende a disfrazarse de archivo enviado con morritos y un corte de mangas. Porque hemos superado la barrera de los cepillos de dientes y los espejos que reflejan nuestro outfit. Porque compartimos mil palabras y alguna imagen que no sabe lo que vale.
Porque, y la verdad es a veces lo más simple, es que siempre sonrío al verte.
Da igual. Siempre.
Porque cada recuadro va completando el álbum de recuerdos que voy construyendo a tu medida.