Porque actúas como esa intrépida exploradora que inicia nuevos caminos que tengo por explorar y, así, acabo surcando nuevos sabores, llorando distintas canciones y descubriéndome de manera diferente. Siempre mejor por ti. Siempre algo más feliz.
Porque tus gustos suelen gustar de gustarme. Y me gusta mucho.
Porque ahora, que apenas empiezo a descubrirte, sonrío de pensar lo que aún me tienes que descubrir.