Porque me aprendí una vida que no viví a base de imágenes imperfectamente perfectas. Porque me sé cosas que casi ni recuerdas. Porque gracias a ellas te desconocí antes de conocerte. Por las horas de pantalla acumulada en mi pantalla. Porque algunos píxeles se han quemado de ti.
Porque una estrella ¿verde? en una esquina me hace sentirme parte un selecto grupo de afortunados.
Porque, qué miedo, si no hubieras querido votar colores…