En concreto, me refiero al dedo corazón e índice de cada mano. Cualquier observador inexperto los tildaría de dedos normales pero yo veo esos superpoderes que tienen cuando te ríes tanto que te los llevas a los ojos.
Entonces esos pequeños apéndices se disfrazan de la victoria por la que lucho cada rato de cada día.
Y me indican que he ganado.
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