Porque basta pasar medio día con ellos para saber cómo te miran… y las miradas que les devuelves. Porque se pelean por una foto con la profesora guapa. Porque te presumen y les presumes. Porque saben lo que tienen. Porque lo quieren y valoran.
Porque vuelve a brillar la razón segunda de todo esto… y que arrastra la primera.
Porque, si buena profe, imagina de tutora…