Porque te daría las riendas del universo si pudiera para que lo dirigieras desde tu enorme corazón de pequeño jerbo. Porque tienes un equilibrio precioso entre pensar con el corazón y sentir con la cabeza que me descubre una realidad que siempre me acaricia a golpes. Y me desarma el alma.
Porque, de tanto que te gusta ganar, lo haces hasta en tener razón.
Porque construyes mundos que solo sueño habitar sabiendo que siempre me comprenderás como solo tú sabes mirar.