• 26. Por tu inspiración

    O por la mía, más bien.

    La que vive detrás del espejo que eres y que se te refleja donde te reflejes. La que devuelve las ganas de hacer cosas por las que se tuvieron ganas. La que simplemente existe porque respira con la esperanza de que tus ojos vuelen sobre ella.

    Y porque no solo mejoras todo lo que tocas sino que, a lo mejor, las cosas existen porque tú lo haces.

    Querida.


  • 25. Por las casualidades

    La que hizo que una mala noticia se convirtiera en la mejor posible. La que provocó un equipo educativo novel en instrumentales. La que te puso un hueco en el horario para llenarlo de abuelos. La que te hizo participar en una encuesta de colores.

    Y la que provoca, irónicamente, que causalidad y casualidad vivan a solo una letra de distancia.

    Tan «lejos» como nuestros coches.


  • 24. Por tu SPM

    Porque es un cajón sorpresa del que no se sabe qué saldrá… pero del que siempre sales tú. Porque es divertido abrir ese cajón. Porque tienes mil teorías sobre ello. Porque me encanta la forma en que te conoces y conocerte a través de todas ellas.

    Y porque forma parte de ti.

    Y yo soy de toda tú.


  • 23. Por tus colores

    Porque tu luz hace juego con la vida y tus ojos llegan a reírse de ese lugar al que los míos no llegan. Porque aprendo de tus contrastes y ahora me miro más (y más bonito) al espejo, aunque no termine de entenderme. Porque me encanta descubrir de qué color brillarás ese día.

    Y porque todos los pigmentos siempre tienen algo de ti.

    Y porque…
    Kambaba.


  • 22. Por tu atención telefónica

    Porque cuando descuelgas, aparece una sonrisa telefónicamente fingida que ya quisieran tantísimas sonrisas reales. Porque siempre pienso en la suerte de quien está al otro lado. Porque dan ganas de volver a ser teleoperador solo para poder escucharte un poco.

    Y porque, sin valorarlo, entregas durante unos minutos el regalo de tu voz.

    Esa voz…


  • 21. Por tus gomillas

    Porque no saben que nacieron para sujetar un fragmento pequeño de tu enorme universo. Porque improvisan figuras en tu pelo para enredarse sobre sí mismo y que siempre aparezca una nueva forma de lo bello. Porque permiten, calor mediante, un alivio para tu cuello.

    Y porque ignoran lo mucho que valen para lo poco que cuestan. Y la suerte que tienen.

    Y porque no comprenden lo necesarias que resultan para los afortunados en vivirte.


  • 20. Por tu «maldad»

    Porque eres rápida para ser cruel y cruel para ser rápida. Porque siempre tienes un comentario ingenioso a la vuelta de la mente y una lengua atrevida que se atreve, en el entorno adecuado, a lanzarlo.

    Y porque, por mucho que me joda (que es nada)… siempre es divertido.

    Porque siempre lo haces divertido.


  • 19. Por tus victorias

    Porque me gusta verte celebrar cuando algo te sale bien y se te sube a la cabeza. Por ese bailecito que haces mientras dices «sa, sa» y mueves tus manitas mientras tocas los palillos.

    Porque eres competitiva de una manera tan graciosamente cruel que no puedo evitar disfrutar tanto que acabo perdiéndome cuando me ganas.

    Y por esa otra Victoria que… ufff…


  • 18. Por tu vocabulario

    Porque me encanta escuchar todas esas cosas que haces «viva» y para que todo quede tan «diiiivino» que solo puedo exclamar «¿¡Quééééé!?»

    Porque me estudiaré el diccionario Marita-Castellano para entender que un «pelón» no tiene pelos y que «Petunia» (la Petussy) ya nunca más será una flor.

    Y todas las que me dejo y recuerdo siempre. Y siempre sonrío.

    ¡Ah! Y este es solo tu idioma… ya hablaremos del compartido que, como sabes: es un «escándalo».

    «¿¡Quééééé!?»


  • 17. Por tu sensibilidad

    Porque vivo en un espejo en el que me emociono con pensarte pero sé que tú, la mayoría de los días, también surfeas al borde de la lágrima. Y no importa lo «increíble» que sea la película que al final, un pequeño tomate, te deja jorobada en Notre Dame.

    Porque tienes un precioso corazón de jerbo que solo quiero ver florecer y reír.

    Y porque el mundo es más bonito cuando pasa baja el tamiz de lo que eres. De ti. Nada más. Nada menos.