• 13. Por tu hermana

    Y hablo de la hermana que me haces vivir a través de ti.

    Me encanta cuando me hablas de ella y creo que la conozco un poco por el continente y el contenido de tu voz. Y no quiero conocerla por ella; quiero conocerla por ti.

    Porque me gusta descubrir parte de ese otro universo tuyo, tan anterior y tan actual. Porque me fascina descubrir lo que eres a través de lo que fuiste y de lo que te fueron.

    Y porque…

    Ufff…


  • 12. Por tus stickers

    Porque no hay ocasión que no sepas pintar con ellos. Porque no siempre se encuentran las palabras pero siempre encuentras la imagen. Porque sé que vendrá uno perfecto después de esas pausas programadas tuyas.

    Porque nos ayudan a construir nuestro propio idioma, ese que se pinta con las risas del otro.

    Y siempre siendo «monos».


  • 11. Por tus pecas

    Porque cuando no me ves, juego a unir el mapa de pecas de tu cara como quien traza el camino hacia el tesoro que eres. Y cada día decido un camino nuevo y, a la que te descuidas, hago noche en algún tímido poro recién descubierto por este humilde expedicionario de tu piel.

    Y siempre quiero que llegue un día nuevo para trazar un nuevo sendero. Sí. Sendero.

    Y así, hacerme viejo viajándote para no llegar a ningún otro sitio que no seas tú.


  • 10. Por tu olor

    Ese olor DIArio que me obliga a cerrar los ojos, concentrándome en coleccionarlo para siempre donde te guardo con todo lo demás. Contigo.

    Porque llega el momento en que comprendes que la fragancia no es más que un símbolo de la persona. Y no se quiere oler otra cosa.

    Y todos los jardines sueñan con vivir de flores hechas de ti.


  • 9. Por tu confianza

    Toda. La que sea. Porque me encanta cuando confías en la zona segura que hemos construido a prueba de todo… incluso de nosotros mismo.

    Y porque me gusta, aún más, cuando ganas confianza en ti misma y nuestros ojos se acerca un poco más para que, algún día, acabes por ver lo que yo no puedo dejar de hacerlo.


  • 8. Por tu piscina

    Porque nos ha hecho reír solo con verla, creyendo que disimulaba pero… no. No lo hacía (del todo). Es que realmente me interesan cada uno de sus escalones y tus etapas.

    La piscina es preciosa pero no necesito que sea verano para saber eso. A mí también me apetece verla si está triste, musical o emo.

    Y bañarse siempre.


  • 7. Por tu empatía

    Demasiado a menudo, te he visto ocupar el lugar del otro que no eres. Demasiado a menudo, he pensado que ese sería el lugar en el que quiero vivir. Demasiado a menudo, piensas cómo pensarán. Demasiado a menudo, lanzas el corazón. Demasiado todo lo que está bien.

    A menudo y demasiado.


  • 6. Por tu ternura

    Esa que no sabes caminar sin que se te desborde y lo impregne todo a su paso. A tu paso. Esa que riega hoy todo lo que mañana te será tan bonito.

    Tu forma de pasar por la vida es acariciarla con tu forma de entender y atender el mundo.

    Suave. Tú.


  • 5. Por tus dedos

    En concreto, me refiero al dedo corazón e índice de cada mano. Cualquier observador inexperto los tildaría de dedos normales pero yo veo esos superpoderes que tienen cuando te ríes tanto que te los llevas a los ojos.

    Entonces esos pequeños apéndices se disfrazan de la victoria por la que lucho cada rato de cada día.

    Y me indican que he ganado.


  • 4. Por tu silencio

    Ese que sabes tejer como una suerte de precioso hilo dorado cuando la persona que tienes delante de ti lo necesita para hacerte llegar su historia. Sus miedos. Su vida.

    El silencio del que sabe escuchar creando una zona segura de palabras. De miedos. De vida.